16 mar. 2013

Avidez.

Se cercenan las raíces del vínculo con la melancolía, cuando la luna inalcanzable acerca sus encantos y apaga las brasas del tormento; y la lluvia, tras el cristal, embadurna la lejanía.

Es entonces cuando todas las páginas ennegrecidas con el paso del tiempo, recobran su verdadera dimensión. Páginas aquellas que regalan el índice del porvenir a la desdicha.

Tiento la figura del futuro y todo tiempo pasado, y decaigo en sus brazos sin más remedio del que presenta el hielo deshaciéndose ante el fuego.

Es la hiena de la soledad, la que embiste tras el caparazón de la sangre más viva de su interior. 

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